3 técnicas para un orgasmo anal

El sexo anal siempre ha sido un tema tabú dentro de la sexualidad, pero aún más lo es el orgasmo anal, ya que no todas las personas quienes llegan a experimentar esta clase de estimulación pueden alcanzarlo.

El placer que conduce al orgasmo anal puede ser tanto físico como psicológico, de acuerdo con sexovida.com, debido a que dos anillos musculares llamados esfínteres rodean el orificio anal y cada uno funciona independientemente, así como las sensaciones que se producen al ser estimulados.

El externo se puede tensar y relajar cuando se desee, como los músculos de la mano, pero el interno refleja y responde al temor y ansiedad durante las prácticas anales, por lo que la relajación y la adecuada estimulación de cada uno son vitales para llegar al orgasmo anal. Para ello, las siguientes técnicas pueden ser útiles y prevenir lesiones o momentos poco placenteros:

1. Masaje

Es ideal para comenzar a relajar tanto la zona anal como el resto del cuerpo. Cabe recordar que el orificio anal es una de las partes del cuerpo con una elevada cantidad de terminales nerviosas.

Antes de la penetración es vital que existan caricias y algunos toques alrededor del anillo externo para que la pareja se sienta lista. Incluso algunas personas pueden llegar a alcanzar el orgasmo con solo la estimulación externa anal en combinación con la genital o de otras zonas erógenas.

2. Annilingus

El método oral-anal se conoce popularmente como Rimming. La idea como tal les disgusta a algunas personas, lo primordial antes de intentarlo es que ambos sientan el deseo y disposición para experimentarlo. No se recomienda que se realice directamente, sino que se use un protector de lengua y/o boca para su seguridad debido a la alta presencia de bacterias y organismos.

La estimulación con la lengua puede ser muy placentera, pero siempre debe realizarse con altas medidas de seguridad y de preferencia sólo estimular la zona externa.

3. Penetración

Una alternativa previa al coito, es la penetración con el fin de proporcionar una mayor estimulación. Es un segundo paso al masaje, en la que se estimula el esfínter interno ya sea empleado un dedo o algún juguete sexual, con las medidas higiénicas correspondientes.

Los movimientos, más que profundos, se recomiendan circulares y lentos, para que de esa manera se obtenga una mayor respuesta placentera. Una de las claves para alcanzar un orgasmo anal es aprender a controlar los músculos pélvicos, debido a que una manera efectiva y más intensa de estimular toda la zona es mediante contracciones. Asimismo, son importantes las caricias y otros estímulos al resto del cuerpo para sentir dicho placer.

Con información de: http://www.actitudfem.com

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