Gustav Krupp

Gustav Krupp von Bohlen und Halbach (7 de agosto de 1870 – 16 de enero de 1950). Diplomático y empresario de la industria del acero alemán, gestor del grupo de industria pesada Krupp AG desde 1909 a 1941. Fue procesado en el Juicio de Núremberg por prácticas esclavistas con presos.

 

Era hijo de un diplomático alemán destinado en La Haya. Se dedicó, igual que su padre, a la carrera diplomática y estuvo destinado en Washington, Pekín y en la Ciudad del Vaticano. Se casó con Bertha Krupp, quien había heredado la compañía del acero en 1902 tras el suicidio de su padre. La compañía Krupp AG era una de las empresas armamentistas y del acero más antiguas del mundo.

 

Después de la boda celebrada en 1906, en 1909 Gustav adoptó el nombre de Krupp, relevando a su esposa de cualquier obligación en una época en la que era impensable que una mujer gestionase una empresa.

 

Durante la Primera Guerra Mundial, Krupp AG tuvo el monopolio de la fabricación de armas pesadas en Alemania. Al iniciarse el conflicto la empresa perdió la mayoría de sus mercados exteriores, pero les compensó la fuerte demanda del estado alemán y sus aliados en el conflicto.

 

Obtuvo grandes beneficios y fue duramente criticado en su país por ello al finalizar la guerra. Después del Tratado de Versalles (1919), ninguna empresa alemana podía volver a fabricar armamento, por lo que Gustav reordeno la compañía y diversificó la fabricación para material pesado agrícola. No obstante, fabricó en secreto material militar -piezas de artillería- para Suecia y los Países Bajos a través de empresas subsidiarias. En la década de 1930, usando también empresas extranjeras subsidiarias, inició la fabricación de carros de combate y submarinos.

 

Se opuso a la llegada del nazismo hasta que en 1933 sus miembros lo ayudaron a desahacerse de los molestos sindicatos en las empresas del grupo. Más tarde firmó sustanciosos contratos con la Alemania nazi para el vertiginoso programa de rearme emprendido por Hitler. En la Segunda Guerra Mundial mantuvo en sus empresas un gran número de mano de obra esclava forzada de distintos países ocupados y de campos de concentración, teniendo incluso industrias cerca del campo de concentración de Auschwitz.

 

Sus problemas de salud a partir de 1939 lo llevaron a una parálisis en 1951, entregando el funcionamiento formal del negocio a su hijo Alfred Krupp en 1943. Aunque fue capturado para ser juzgado en Núremberg, su postración y senilidad impidieron el procesamiento.

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