Guerra de Independencia de Grecia

La Guerra de Independencia de Grecia, o la Revolución griega, fue el conflicto armado producido por los revolucionarios griegos entre 1821 y 1832 contra el dominio del Imperio otomano y la asistencia tardía de varias potencias europeas, Rusia, Francia y el Reino Unido.

 

Antecedentes

 

Para comprender La Guerra de Independencia de Grecia hay que entender lo que significó la independencia para una de las naciones más brillantes, que una vez fueron soberanos del Mediterráneo y padres e inspiradores de la cultura occidental.

 

Durante el Siglo V a. C. las Guerras entre coaliciones de distintas polis debilitaban a la Nación Helénica y llevaron a la derrota definitiva de la ciudad de Esparta en el 362 a. C.. En este clima de debilidad y desunión surge la oportunidad para un reino del norte de la península que había recibido durante siglos la influencia helénica. Así Macedonia, liderada por su rey Filipo II, derrota y somete a los griegos en el año 338 a. C. en la batalla de Queronea. El hijo de Filipo, Alejandro Magno, se enfrentó a una rebelión en Tebas y Atenas. Sus sucesores lograron mantener el yugo sobre la mayoría de las ciudades griegas, pero la Liga Aquea y la Liga Etolia lograron liberar algunas como Atenas.

 

El rey de Macedonia, Filipo V estaba en guerra contra la emergente potencia itálica de Roma y además con las Ligas Helénicas. La derrota de la Liga Etolia llevó a ésta a unirse a los romanos con la esperanza de la independencia. Juntos vencieron a Filipo (197 a. C.). El mismo año la Liga Aquea se unía a Roma, el triunfo se logró, pero sus victoriosos aliados se volvieron contra ellos y dominaron toda Grecia creando la provincia romana de Acaya.

 

Ya en el siglo V dC Roma no era una ciudad emergente, sino un Imperio que dominaba desde Portugal al oeste hasta Irak al este y desde Inglaterra al norte hasta Egipto al sur, esto llevó a la división del Imperio en dos, y fue la parte oriental, sentando sus bases en la cultura helénica, usando la lengua de los griegos como propia la que dio nacimiento al Imperio bizantino, dominador de Grecia desde el 493 y hasta el 1453, años en que el pueblo sufrió los ataques de los sarracenos y los abusos de los Cruzados francos.

 

El avance musulmán por los dominios de Bizancio se hizo incontenible, y el Imperio Bizantino vio sucumbir su capital, Constantinopla, en el año 1453 y con esto la entrada de los turcos otomanos y la creación de su Imperio sobre los cimientos de Grecia. Los siglos XVI, XVII y XVIII fueron testigos de algunas revueltas contra la dominación turca pero solo con la decadencia turca dio lugar a los que sería el comienzo de la independencia.

 

Comienzos de la Guerra de la Independencia

 

Los primeros movimientos que desembocarían en la Independencia Griega acaecieron durante el último cuarto del siglo XVIII en el que nació el nacionalismo griego. Este nuevo sentimiento fue apoyado por los rusos que incitaron a los Ortodoxos Griegos, correligionarios suyos, a la sublevación contra la dominación Otomana. En 1770 llega la primera evidencia de revolución, que fue encabezada por el conde ruso Alexéi Grigórievich Orlov, pero no tuvo éxito. La Revolución francesa influyó en la preparación de movimientos indepedentistas, como lo fue la importante organización secreta Philiké Hetairía (Asociación Amistosa), creada en 1814 en Odesa con propósito de la revolución y emancipación. En 1820 el Pachá de Grecia (Gobernador del territorio en nombre del Sultán) se niega a enviar a éste los impuestos, por lo que el Sultán envía tropas contra él. En 1821, los campesinos griegos, Polícaros, aprovechan la situación para comenzar la revolución, seguidos por los comerciantes, y con el apoyo de los griegos que habían emigrado a otras zonas de Europa.

 

Debido al pasado clásico de Grecia, existía una gran simpatía por la causa Griega en toda Europa. Muchos aristócratas europeos y ricos americanos, como por ejemplo el famoso poeta Lord Byron, que murió en Mesolonghi, tomaron las armas para unirse a los revolucionarios griegos. Otros muchos financiaron la revolución y el historiador escocés filoheleno Thomas Gordon tomó parte en la lucha revolucionaria y escribió una de las primeras historias de la revolución en inglés.

 

la idea de cruzada contra los infieles otomanos, fue la herencia clásica la que hizo que buen número de occidentales abrazasen la causa griega. Luis I de Baviera expresó bien esa idea: « Europa tiene una deuda enorme con Grecia […], les debemos las Artes y las Ciencias.» Los filohelenos se organizan en comités por toda Europa y América. Su principal actividad fue buscar fondos para la compra de armas. Su reparto fue encargado a los más intrépidos.

 

Cuando estalló la revolución, las atrocidades otomanas tuvieron una gran cobertura en Europa (como la del asesinato del Patriarca Gregorio V de Constantinopla) y provocó simpatía hacia la causa griega, aunque los gobiernos inglés y francés pensaban que la insurrección era un plan ruso para apoderarse de Grecia y posiblemente Constantinopla. Los griegos no fueron capaces de establecer un gobierno coherente en las áreas que controlaban y pronto comenzaron a luchar entre ellos. Los combates entre griegos y otomanos continuaron hasta 1825, cuando el sultán Mahmud II pidió ayuda a su vasallo más poderoso, Egipto.

 

Declaración de independencia

 

En 1821 Alejandro Ypsilantis, máximo dirigente de la Philikí Hetairía entró en Iaşi, capital de Moldavia (entonces territorio turco) con un pequeño ejército y meses después, en 1822 su hermano Dimitros convocó a una asamblea que proclamó la independencia de Grecia en el teatro de Epidauro.

 

Tras ésta, el Sultán y el Pachá se alían contra la rebelión. Inglaterra y Francia, a quienes interesaba la independencia de Grecia por su comercio con ésta, apoyan militarmente a los independentistas. Rusia apoya también, pero a pesar de eso pelearon prácticamente solos. Las primeras batallas son matanzas en las que gana Turquía (como la de Quíos).

 

Entre los dirigentes griegos se encontraban Markos Botsaris, Theodoros Kolokotronis, Alexandros Mavrokordatos y Andreas Vókos Miaoulis. Las disputas entre estos, y la intromisión egipcia a favor de los turcos debilitó a los griegos, pero en 1827, y por un tiempo, la reconciliación entre los dirigentes helénicos posibilitó la aprobación por la Asamblea Nacional de una nueva Constitución republicana y el nombramiento del conde Ioannis Kapodistrias como primer presidente de la República de Grecia. Las diferencias entre partidos reaparecieron tras esa breve tregua.

 

En 1827 las potencias acordaron intervenir militarmente en la zona de los Balcanes y el 20 de octubre las flotas de Francia e Inglaterra acaban con la turca en la batalla de Navarino. Un ejército francés desembarcó en la Grecia continental para apoyar a los rebeldes griegos, inclinando la balanza a su favor y obligando a Turquía a pedir la paz.

 

Tratado de paz

 

La presencia de las fuerzas armadas de las potencias y los esfuerzos de Rusia, obligaron a los otomanos a asumir la hegemonía de estos. El Tratado de Adrianópolis (1829) puso fin a las guerras ruso-turcas de 1828-1829, y a las aspiraciones de Rusia en el sureste de Europa. El Imperio otomano, vencido, aceptó las condiciones que las potencias impusieran sobre Grecia, la independencia de ésta y permitir el libre tránsito por los estrechos de Bósforo y Dardanelos, además de ceder a Rusia los territorios de Valaquia y Moldavia.

 

En 1830, Francia, Gran Bretaña y Rusia firmaron el Protocolo de Londres, por el que negaban la Constitución griega y declaraban la independencia de una Grecia bajo su protección. La extensión del Estado griego era considerablemente inferior a lo que los griegos esperaban: la frontera norte se estableció ligeramente más al norte del golfo de Corinto, por tener que renunciar al sur de Tesalia.

 

Monarquía griega

 

A la guerra de la Independencia le sucedió un periodo de gran inestabilidad civil. El conflicto de facciones seguía existiendo y los griegos, que habían previsto un renacimiento de su país acorde con la antigua Hélade, se opusieron firmemente a la reducción de su territorio. Mientras que las potencias buscaban un rey para Grecia, la administración del país recayó sobre el presidente provisional Kapodistrias, quien gobernó un régimen dictatorial hasta su asesinato en 1831. Estalló entonces un periodo de anarquía al que puso fin la designación de Otón de Baviera como monarca. Este aceptó el trono en 1832 que le ofrecían las potencias europeas y fue coronado al año siguiente como Otón I de Grecia, pero su gestión no fue del agrado de los helénicos y fue depuesto por una Asamblea Nacional apoyada por las potencias europeas en el año 1862.

 

El príncipe Alfredo, segundo hijo de la reina Victoria I de Inglaterra y duque de Sajonia-Coburgo-Gotha fue elegido rey por plebiscito nacional, pero el gobierno británico rechazó la oferta del pueblo helénico y designó al príncipe Jorge de Dinamarca, segundo hijo del rey Cristian IX como nuevo rey de los helenos. Los griegos aceptaron al candidato, y el príncipe fue coronado con el nombre de Jorge I de Grecia, en 1863, manteniendo su dinastía hasta la abolición de la monarquía en el año 1973.

Reyes de Grecia

  • Otón I (1832-1862)
  • Jorge I (1863-1913)
  • Constantino I (1913-1917) (1920-1922)
  • Alejandro I (1917-1920)
  • Jorge II (1922-1923) (1935-1941) (1946-1947)
  • Pablo I (1947-1964)
  • Constantino II (1964-1973)
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